Ensayo de un pequeño mundo
y poema
Indefenso, cada mundo se rompe; la tierra, desconocida
por las manos, cada vez más lejana.
Se nos olvidó el nombre, ya no podremos llamar. Hacemos uso de la danza
porque será el cuerpo recinto último de la huída, por
su desnudez y semejanza, por el esfuerzo humano que esconde la apariencia
falsa de toda entrega.
Incompletos, como un ensayo
de vida, ocupamos un vacío
del universo sin medida, siempre adentro, tan únicos, tan frágil
como la denuncia que si miras me encuentras a tu lado.



Pobre esperanza, no hay más allá
del ángel que nos mira. Hacemos uso de la danza
porque nace de tu íntimo y trágico canto de libertad, donde
más difícil sea devolverte la mañana primera.
No hay efectos especiales ni sonidos que no hayan sido eco. Sólo la
certeza real del pequeño mundo que gira alrededor de este escenario,
tan seguro como que los huesos se rompen en varitas de magia y
que al acabar, con la luz que reste, temblar por ese vacío donde al
principio hubo tanto por dar.
Petit